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domingo, 31 de octubre de 2010

Aurora






Nocturna. Nocturna suele ser la tendencia que mis entradas están siguiendo al momento de ver la luz binaria del universo FuckYouLandesco. Y gracias -en verdad, muchas gracias- a un buen amigo y su material literario, ha despertado en mí, mi nervio creador. El cual yo hace un tiempo que ya lo consideraba en un estado crítico. Mencionando que sólo le di una ojeada (Sí, de ojo. No de hoja) y únicamente con ver su seudónimo y el título de su cuento en un tamaño considerable, me ha cosquilleado la parte alta de la panza. Lo que mi santa madre suele llamar como "la boca del estómago". Ah esa sensación fue a causa de mi gastritis. ¡Rayos! Y que mi biología deficiente me despoja de todo romanticismo. Bleh.

Por esta razón, hurgando entre tanta basura archivada en la densa y amazónica memoria de mi computadora, encontré una pequeña historia que si bien nunca compartí, tampoco jamás terminé. Pero al mostrar una parte de ella me motiva a concluirla. Así que gente, un preview exclusivo de material que de sorprende no tiene nada. Mucho menos un valor admirable que te haga apartar tu mirada del monitor y llorar de semejante belleza. Pero es Karin y su manera de ver al cuento.

"Llegar de nueva cuenta a la ciudad era sinónimo de malgastar de una manera ridícula, mi extenso tiempo libre previo a lo que me gusta llamar la “feroz avalancha de remordimientos y culpa disfrazados de hipocresía -hacia mí mismo- escolar”. Observar panorámicamente la ciudad, desde el asiento 22 por aquella ventana ahumada. Me hacía asquearme de mi existencia. Claro, como buen ser humano tomé esa noche, al igual que la gran mayoría de estas, con negatividad mezclada con la siempre bienvenida ironía. Ironía, reflejada en cada día de dolor interno antes de partir a la escuela; en cada expresión aleatoria que se ha escapado intencionalmente alguna vez de mis labios, con la finalidad de acentuar-esconder mi fracturada confianza en mí mismo."

Hey, ¿qué esperan de mí? Sólo soy un ingenuo más. Que habita en un mundo que se rompe con gran notoriedad y preciosos crujidos metálicos.

Para desviar la atención: Nuevos colores en el blog y música de Devendra Banhart.




Sólo canto con mi no-voz a los santos.

sábado, 18 de septiembre de 2010

Ruido binario




Sólo camino sobre mi espalda.
Sólo tropiezo para ver de cerca el suelo.
Sólo el lento vaivén de las olas me mojan las plantas.
y sólo hoy necesito ser más que un intento
donde unicamente los zorros de arena
conocen nuestros verdaderos infiernos.

Cada montículo de palabras, es una piedra más sobre una ya enorme pena de ropa sucia y maloliente. Así como cada valle envuelto en silencio, es aire menos para los ojos quejumbrosos de viajeros y marinos.

Vagan, en la línea que dibuja el alba sobre la playa, los seres que casualmente decidimos nombrar "memorias". Vagan sin rumbo, pasajeros de sal que tejen silencios con sus dedos de escarcha. Vocablos marítimos en lenguas que el hombre aun no comprende. Existencias que no intentan ocupar un lugar. Seres que no son, que además cinicamente no lo desean y por maravilla propia no lo necesitan. Así, la necesidad surge de una carencia. Las carencias las provoca el abuso. Y el abuso sólo lo comete el hombre. Pero el hombre, como creador se encarga de darle nombre a las penas. No por abuso, ni carencia o necesidad, sólo crea por deseo y compañía. Porque el abuso hace buscar más allá de las propias alternativas y traslada nuestros cuerpos hasta aquel tope que no puede ser derribado con la simple inteligencia de estos creadores.

Es ahí donde nosotros, los "inexistentes" tendemos a ser. Donde la existencia nos es otorgada por palabras de afecto. Sabiendo que vivir es caminar entre arena, es hundirse con cada pisada y que la marea sepulte nuestra nueva materia para crear nuevamente silencios que a diferencia de nosotros, serán eternos.

Crearemos ritos, crearemos dioses, queremos de regreso la inexistencia. La vida sólo se apaga y descompone, la no vida no despide olores pero es bella. Es naturaleza muerta.

Sólo vagaré como ese ser que no es,
el cual soy yo.
Sólo no me des amor, pues me otorgas la existencia.
Sólo camino sobre mi espalda.
Y sólo tropiezo para ver de cerca el suelo.